Bienvenidos a Ciudad Ramadí.

Nombre que en árabe significa "gris".




En la ciudad de Ramadí, el tiempo no se mide en horas, sino en palabras. Las palabras cargadas de amor y generosidad iluminan el aire, haciendo que los días fluyan como ríos en constante movimiento, pero aquellas cargadas de odio o egoísmo encadenan el tiempo, dejándolo suspendido, como si el mundo olvidara girar o incluso pareciera retroceder. De esta forma, el tiempo discurre en Ramadí de manera diferente para cada individuo. 

El gobierno que rige la ciudad ha establecido reglas: solo pueden existir tres tipos de pausas en el tiempo. La primera, llamada "rellena"; la segunda, "vacía"; y la tercera, "alargamiento". Estas pausas se limitan a roles específicos, como el de la compra/venta y el de la reclamación/opinión.


La historia encriptada de esta ciudad revela que las pausas vacías son las menos utilizadas, mientras que las rellenas predominan. Por su parte, los alargamientos, que permiten que el tiempo dure un poco más de lo esperado, requieren una especialización lingüística que solo domina una élite avanzada. El gobierno ha descubierto que las pausas vacías generan silencios que, aunque ralentizan la vida, también pueden provocar tensiones que sacuden la vorágine y la inmediatez. Estas pausas tienen un alto coste: reflejan una introspección subyacente en los hablantes, y el tiempo, como ley universal, no puede detenerse sin consecuencias. ¿Quién pagará ese costo? 

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